Los pacientes con enfermedades cardiovasculares exigen una serie de atenciones específicas. En las próximas líneas, se repasan las que debe ofrecer cualquier profesional de la enfermería.
¿Qué es el sistema cardiovascular?
Se trata del sistema que involucra a los vasos sanguíneos y al corazón. Se encarga de distribuir el oxígeno y la sangre al organismo. Igualmente, es el responsable de transportar el dióxido de carbono y de promover su eliminación.
El riesgo cardiovascular se produce cuando existe alguna anomalía en el sistema anterior. Suelen constituir la antesala a contraer patologias cardiacas y a padecer diversos problemas cardiovasculares que restan calidad de vida al paciente.
Tipos de enfermedades cardiovasculares
Las enfermedades cardiovasculares se pueden clasificar en los siguientes tipos:
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- Insuficiencia cardiaca: se produce cuando el músculo cardíaco no bombea sangre de la manera que debería. La sangre con frecuencia retrocede y provoca que se acumulen líquidos en los pulmones (congestión) y en las piernas. Dicha acumulación de líquidos puede provocar falta de aire e hinchazón de extremidades, así como intolerancia al ejercicio.
- Hipertensión: La presión arterial es una medición de la fuerza ejercida contra las paredes de las arterias a medida que el corazón bombea sangre a su cuerpo. Hipertensión es el término que se utiliza para describir la presión arterial alta. Es una afección muy común, sobre todo en la población anciana, que multiplica las posibilidades de sufrir un infarto.
- Hipercolesterolemia. El nivel de colesterol es demasiado alto. Las arterias pueden obstruirse al aumentar la presión en los vasos sanguíneos.
- Miocardiopatía: Es una enfermedad del músculo cardíaco que hace que al corazón le cueste más bombear sangre al resto del cuerpo. Es consecuencia de otras alteraciones como, por ejemplo, la hipertensión. Son factores de riesgo la diabetes, el consumo de alcohol o la inflamación del músculo, entre otras.
- Valvulopatías. Hacen acto de presencia cuando las válvulas no funcionan correctamente y el músculo no puede compensar el error.
- Arritmias. Es un trastorno de la frecuencia cardíaca (pulso) o del ritmo cardíaco, que se altera sin motivo aparente.
Debe distinguirse entre estas dolencias y sus consecuencias (infarto o angina de pecho).
¿Cómo debe actuar el profesional de la enfermería con los pacientes con enfermedades cardiovasculares?
Su actuación comporta varios aspectos que merecen un apartado explicativo independiente para aportar una mayor claridad.
La asistencia al paciente
En la actualidad, se cuenta con las herramientas necesarias para superar un fallo cardiaco. No obstante, el personal de enfermería debe asistir a cada paciente de forma personalizada. Es su deber dar las indicaciones pertinentes para asegurar la prevención de enfermedades cardiovasculares.
En este sentido, recomendar nuevos hábitos, comprobar la dieta o instar a la persona a que abandone el sedentarismo son medidas útiles, así como el apoyo constante y la explicación detallada de para qué sirve cada medicamento recetado.
La gestión del tratamiento
El tratamiento para un paciente de este tipo suele ser a largo plazo. Esta situación puede provocar cierto rechazo o el olvido de las tomas estipuladas. Cada enfermero/a debe constatar que la medicación se obtiene en la farmacia en tiempo y forma. Igualmente, ha de comunicar si existe algún efecto secundario que el paciente pueda experimentar. Todos los comentarios influyen, directamente, en su calidad de vida.
La educación al paciente
No basta con atender y controlar. La persona debe conocer qué le sucede, qué podría sucederle y cómo evitarlo. Para ello, han de utilizarse estrategias que sean fáciles de entender y que contribuyan a conseguir el resultado esperado. La explicación pedagógica resulta efectiva para que alguien cambie su forma de vivir progresivamente.
La investigación
El contacto directo con los enfermos promueve que cada enfermero disponga de una información de enorme valor. La colaboración con el cardiólogo ha de ser muy estrecha con el fin de alcanzar el objetivo de mejorar la vida del paciente.
Cuidados iniciales
Son imprescindibles para evitar las enfermedades cardiovasculares cuando se produce una insuficiencia y el paciente llega al centro médico:
- El paciente ha de estar en una posición cómoda para facilitar el retorno venoso y la respiración.
- Monitorizar al paciente para detectar las posibles arritmias.
- Comprobar si la respiración es correcta.
- Descubrir si el estado psíquico es el más adecuado.
- Certificar la distensión en el cuello.
- Detectar anomalías cutáneas.
- Impedir que aparezcan edemas mediante una dieta hiposódica.
- Equilibrar la ingesta y eliminación de los líquidos.
- Registrar el peso de cada paciente.
- Evitar el estreñimiento.
- Ayudar al paciente en su día a día.
- Favorecer el reposo del paciente.
- Cambiar la postura del paciente para prevenir el desarrollo de úlceras.
Cuidados en la fase crítica
Consisten en saber controlar la situación y en tratar al paciente de forma correcta. Los más habituales son:
- Colocarlo en la posición de Fowler.
- Monitorizar al paciente en todo momento.
- Explicar cada procedimiento a realizar
- Realizar un electrocardiograma, una gasometría basal y un control de la saturación de oxígeno. Debe completarse este paso con radiografías torácicas. El objetivo es comprobar la cardiomegalia y la congestión de los pulmones.
- Oxigenar al paciente.
- Evitar el exceso de fluidos intravenosos.
- Practicar el sondaje vesical.
- Administrar el tratamiento pautado.
Como se ha constatado, las enfermedades cardiovasculares reclaman cuidados específicos. Los enfermeros son los encargados de llevarlos a cabo. La prevención, la educación y el tratamiento cercano son insustituibles. La combinación de los aspectos citados resulta decisiva para mejorar fácilmente la calidad asistencial.



