La maniobra de Heimlich es una de las alternativas más eficaces para afrontar una urgencia sanitaria. A continuación, se explica en qué consiste y cómo se adapta a distintos tipos de pacientes.
¿En qué consiste la maniobra de Heimlich?
Al preguntarse qué es la maniobra de Heimlich es habitual tener alguna noción al respecto. Su objetivo básicamente es dejar libres las vías respiratorias en caso de atragantamiento. Esta maniobra provoca que el paciente tosa y que expulse el elemento que le provoca una siuación de asfixia.
¿Cómo se sabe que alguien puede necesitar la maniobra de Heimlich?
El paciente está consciente, pero su color es azulado o rojo intenso. Es habitual que la persona se agarre la garganta. Al intentar toser no lo consigue y no puede hablar con normalidad. Además, al respirar se oye un silbido o un sonido que confirma la dificultad para hacerlo.
¿Cómo hacer la maniobra de Heimlich?
La maniobra de Heimlich en adultos se practica siguiendo los pasos principales que ahora se describen:
- Hay que colocarse detrás de la persona afectada. Si fuera necesario, habría que usar un suplemento para estar a su misma altura.
- Ha de formarse un puño con las manos y colocarlo a la altura del estómago.
- Se deben comprimir los brazos de forma rápida y moviendo las manos hacia el esternón.
- Han de repetirse las compresiones hasta que el objeto o trozo de comida salga. En cuanto así sea, la maniobra se dará por finalizada.
- De vomitar el paciente, es necesario tumbarlo de lado para evitar que se asfixie. En este caso, se debe solicitar ayuda profesional.
- La maniobra de Heimlich en embarazadas o en personas obesas exige que las manos se sitúen a la altura del esternón.
- De perder la conciencia el paciente, se debe llamar a una ambulancia tras tumbarlo en horizontal.
La maniobra de Heimlich tiene como cometido dejar libres las vías respiratorias en caso de atragantamiento
¿Cómo se realiza en bebés o en niños?
La maniobra de Heimlich en niños suele provocar una lógica preocupación. El paciente no sabe qué le sucede y puede ponerse más nervioso. Para realizarla hay que proceder de la siguiente manera:
- Colocar a la persona sobre la pierna o antebrazo. Su cara debe mirar hacia abajo y su cabeza debe estar por debajo de sus pies. También ha de protegerse la mandíbula y la cabeza con una mano para evitar su desplazamiento.
- Con la otra hay que golpear entre los omóplatos. No es necesario aplicar demasiada fuerza. Téngase en cuenta que la musculatura del niño no está formada y que es posible lesionarle.
Otra opción para realizar la maniobra de Heimlich a en bebés es colocarlo entre los brazos. Posteriormente, ha de ponerse boca arriba. La cabeza debería quedar por debajo de sus pies. Han de usarse dos dedos para realizar compresiones en la parte inferior de su esternón hasta que se expulse el objeto o el trozo de comida.
Maniobra de Heimlich y RCP
La maniobra de Heimlich y la práctica de una RCP pueden ir de la mano en caso de desmayo. Durante el proceso, es posible que la falta de oxígeno provoque esta circunstancia. Por lo tanto, mientras llega la ambulancia habría que realizar también la reanimación cardiopulmonar.
En el caso de que se cuente con un desfibrilador, solo es necesario seguir sus instrucciones. En caso contrario, se deben entrelazar las manos y usar su talón para presionar en el esternón. Las compresiones han de realizarse de 30 en 30. Debe pararse para comprobar que el tórax se mueve y que los pulmones realizan su función. Debe destacarse que en el primer minuto de su aplicación es posible salvar el 80 % de las vidas en juego.
Una maniobra de enorme utilidad
La reacción lógica del organismo al tener las vías respiratorias obstruidas es toser. Si pasados unos minutos no hay resultados, se puede entrar en un estado de ansiedad contraproducente. Por ello, es indispensable que la persona busque ayuda y le indique a alguien lo que le sucede.
Lo habitual es que la maniobra sea eficaz y que en pocos minutos ofrezca los efectos oportunos. De no saber realizarse, o no disponer de la fuerza necesaria, lo más adecuado es llamar a una ambulancia para derivar al afectado a un hospital que garantice una mejor asistencia. En el caso de la práctica del boca a boca, si fuera necesario, es imprescindible conocer el historial médico de la persona para evitar infecciones.
La intensidad de las compresiones ha de ir en consonancia con la edad de la persona que las recibe. Se recomienda una fuerza intermedia ya que no por comprimir de forma más intensa se va a conseguir antes el objetivo. Habrá que valorar el estado físico y las posibles enfermedades de la persona a la hora de realizar los movimientos correspondientes.
Por suerte, la acción arriba descrita forma parte de los cursos de primeros auxilios que se enseñan en centros educativos y de trabajo. No es posible concluir sin subrayar que cualquier persona puede necesitar la maniobra de Heimlich en un momento determinado. De su correcta aplicación podría depender su vida.



