La bronquiolitis es una de las enfermedades infecciosas más frecuentes en los niños menores de dos años. Se produce una infección de los bronquiolos que provoca una obstrucción de la vía aérea inferior, de intensidad variable. La bronquiolitis tiene un importante impacto en el sistema sanitario, dada la frecuencia de esta afección en las urgencias pediátricas durante los meses de mayor incidencia, como es el invierno y la primavera. Por ello, es primordial atajar esta afección lo antes posible ante la primera aparición de síntomas de bronquiolitis.
Epidemiología y agente causal de los síntomas de bronquiolitis
Esta infección vírica es causada la mayoría de las veces por el virus sincitial respiratorio (VSR), aunque se han aislado otros virus como el rinovirus, bocavirus, adenovirus e incluso coinfecciones entre ellos. Suele afectar generalmente a niños menores de dos años, siendo la incidencia máxima entre los dos y los seis meses de edad, aunque tiende a ser más grave en menores de tres meses.
Mecanismo de transmisión de la bronquiolitis
La bronquiolitis se transmite por contacto directo o partículas de aerosol, siendo el lavado de manos la medida más importante a tomar de los padres y cuidadores, tanto antes como después al contacto con el niño. Además, se recomienda limitar el número de visitas, especialmente en aquellos más pequeños y prematuros.
Existen factores de riesgo para una evolución grave de la bronquiolitis, que es imprescindible conocerlos:
- La edad menor de 12 semanas.
- La presencia de las siguientes comorbilidades: cardiopatía congénita, hemodinámicamente significativa, inmunodeficiencia, enfermedad pulmonar crónica y prematuridad.
- Tiempo de evolución corto (<72 horas).
- La presencia de tabaquismo en el entorno.
- Un mayor número de hermanos y acudir a guardería.
- El hacinamiento y poibrezo.
- Tener una enfermedad neuromuscular.
- Tener bajo peso al nacimiento (<2.500 g)
- Tener una madre joven.
- La menor edad al inicio de la estación VRS.
Debes saber que la atopia (predisposición a tener reacciones alérgicas) no ha demostrado ser factor de riesgo de gravedad.
Cuadro clínico
La clínica típica de dificultad respiratoria y sibilancias suele venir precedida de un cuadro catarral. Es común que el niño comience con síntomas de vía aérea superior, como son la congestión y/o rinorrea. Posteriormente, al segundo o tercer día, puede que sigan síntomas de vía aérea inferior, con taquipnea, aleteo nasal y el tiraje muscular. Por lo general, la enfermedad suele durar unos 7-12 días siendo las recurrencias muy frecuentes.
Además existen unos criterios clínicos de gravedad para la evolución de la bronquiolitis que son importantes que los conozcas:
- El rechazo del alimento o intolerancia digestiva.
- La presencia de letargia.
- La historia de apnea.
- La taquipnea para su edad.
- El aleteo nasal, el tiraje grave, la presencia de quejido y la cianosis.
Diagnóstico derivado de los síntomas de bronquiolitis
Una de las escalas utilizadas para la valoración de la bronquiolitis es la Escala de Wood-Downes-Ferres, que también se puede utilizar para las crisis asmáticas. Una referencia que suele aparecer, por ejemplo, en las pruebas de convocatorias de examen OPE de enfermería.
Tratamiento según grado de afección
En cuanto al tratamiento, es fundamentalmente sintomático y su manejo va a depender del grado de afectación del niño. Los puntos clave que se deben de tener en cuenta son los siguientes:
- La administración de oxígeno se debe valorar según la exploración física y SatO2 por pulsioximetría. Siendo lo recomendable una administración de forma intermitente, interrumpiéndola cuando los valores sean aceptables y haya disminuido el trabajo respiratorio.
- No se recomienda tratamiento farmacológico como broncodilatadores inhalados, adrenalina nebulizada, corticoides inhalados u orales, antibiótico o bromuro de ipratropio de forma sistemática, ya que éstos no modifican el curso de la bronquiolitis aguda ni reduce la tasa de ingresos.
- Se recomienda elevar la cabecera de la cuna o cama 30 °.
- Mantener una buena hidratación, con tomas breves pero frecuentes. Es recomendable lavados nasales si los secreciones y mocos pueden causar dificultad para respirar.
- La medida de prevención más eficaz es el lavado de manos antes y después de visitar al niño.
- Se debe evitar el contacto con personas con síntomas respiratorios, así como evitar ambientes con alto riesgo de contagio.
- Hay que evitar la exposición al tabaco, incluso de manera indirecta, ya que las partículas del tabaco pueden quedar adheridas a la ropa de las personas fumadoras.
- Existe un anticuerpo monoclonal humanizado, el Palivizumab, que es la única intervención disponible para prevenir enfermedades graves en niños de alto riesgo.
- Hay estrategias en evaluación, como la inmunización a las mujeres embarazadas para transferir anticuerpos protectores al feto antes del nacimiento, y vacunas en desarrollo clínico.
En definitiva, estos serían los puntos más importantes que debes de conocer y saber respecto a la bronquiolitis en el lactante y niño mayor.



