El código deontológico de la enfermería española recoge las reglas generales de la moral que todo profesional de este ámbito debe seguir. La conducta de cualquier enfermera o enfermero tiene que inspirarse en el conjunto de deberes y derechos que figuran en dicho documento. Se trata de un código que divide en distintos capítulos la parte más ética de la profesión sanitaria. Pero, ¿cuáles son los puntos más importantes del extenso listado? Vamos a repasarlos y a conocerlos brevemente.
Deberes del profesional en el código deontológico de enfermería
En el código ético y deontológico de enfermería encontramos una serie de deberes, entre los que destacamos los siguientes:
- Respeto a todas las personas sin discriminar a algunas determinadas por su raza, sexo, edad, nacionalidad, opinión política, religión, condición social o estado de salud.
- Protección del paciente que esté a su cuidado ante los posibles tratos humillantes que afecten a su dignidad personal.
- Respetar también la libertad que tiene el paciente para elegir y controlar qué atención le presta el profesional de enfermería. Para ello, resulta imprescindible el consentimiento previo a cualquier actuación del sanitario.
- Informar al enfermo, siempre con veracidad y cumpliendo los límites que tenga en esta competencia. Siempre con un lenguaje claro y comprensible. Es su responsabilidad durante el ejercicio de su trabajo, sea en ámbito privado o público. Es importante también valorar primero la situación física y psicológica del paciente antes de informarle de su estado de salud. En caso de que se considere que no está preparado, la información debe recibirla un familiar o allegado.
Derechos de los enfermos y de los profesionales sanitarios
Por otro lado, el código ético y deontológico de enfermería nos indica los derechos de todo profesional de este ámbito de la sanidad pública y privada. Tenemos que resaltar los más importantes:
- Garantizar un tratamiento adecuado y correcto a los pacientes que así lo requieran, siempre en defensa de la vida. Además, sin que importen las circunstancias personales del enfermo.
- Guardar en secreto toda información del paciente que conozca mientras ejerza su labor sanitaria.
- Informar al enfermo de los límites existentes en el secreto profesional. Ya que, en ningún caso, puede comprometerse con él para dañar a terceras personas o a una entidad pública.
- Si se rompe ese secreto profesional por motivos legales, siempre debe primar la seguridad del paciente. Cuanta menos información se revele y menos personas la conozcan, mejor.
- Ningún enfermero ni ninguna enfermera pueden utilizar a un enfermo a su cuidado para tratamientos experimentales. Tampoco investigaciones científicas, a menos que se tenga el consentimiento de la persona o sus familiares.
- Por último, en los casos de cuidar enfermos terminales, esos cuidados paliativos deben mantener una alta calidad. Todo para evitar el mayor sufrimiento posible.
Ante la sociedad
Dentro del código deontológico de la enfermería española también podemos encontrar una ética ante la sociedad. Algunos artículos relevantes de este apartado son:
- Prestar ayuda para detectar efectos adversos del medio ambiente sobre la salud. Así como también conocer las medidas preventivas para luchar contra riesgos de factores ambientales.
- En esa misma línea apuntada, está detectar y comunicar las consecuencias ecológicas que tengan los contaminantes. Esos que tienen efectos nocivos para el ser humano. Participar en medidas de prevención y curación es el fin último de este punto.
- Cooperar con las autoridades sanitarias e impartir educación relacionada con la salud general de la sociedad. Todo esto para fomentar la conciencia sobre los problemas que hay en el medio natural.
- Promocionar la buena salud y el bienestar social, en términos generales.
Particularidades de lo colectivos específicos
Si analizamos bien cuál es el código deontológico de la enfermería observamos unas particularidades. Algunas de las más importantes tienen que ver con colectivos específicos. Así, los trabajadores de este sector deben esforzarse por ayudar a personas incapacitadas, disminuidos físicos y psíquicos. Especialmente, a la hora de prestar sus servicios para prevenir, curar o rehabilitar de sus incapacidades.
Por otro lado, en cuanto a los ancianos y atención geriátrica, el cuidado debe guiarse por la dignidad, la felicidad y el estado más saludable posible de estas personas. Hablamos de una contribución ética, pero también social. Algo que puede ampliarse al grupo de los niños, cuyos derechos son crecer en salud y dignidad. Para este fin, enfermeros y enfermeras deben aportar su granito de arena. Mediante la protección ante los abusos, la promoción de su salud y bienestar, así como su buena educación u otros cuidados que necesiten.
A modo general, debemos recordar que todo el personal de enfermería tiene que respetar el derecho de cualquier persona. A su libertad, su seguridad, su reconocimiento y trato como ser humano, con los aspectos que ello incluye. Además, hay unas normas comunes y unas condiciones laborales que, durante el ejercicio de la profesión, deben cumplirse.
Otros puntos relacionados con participar en la planificación sanitaria y en la investigación son apartados menos relevantes. Pero que, igualmente, están presentes en nuestro código deontológico y ético de la enfermería española.



