La escala de Norton es aquella que permite la valoración del riesgo de desarrollar úlceras por presión. Se trata de una de las herramientas más eficaces para los profesionales de la sanidad. A continuación, vamos a intentar extendernos en sus características y ventajas a la hora de servirnos de este mecanismo tan práctico para el personal enfermero.
¿Qué mide la escala de Norton?
A la hora de comentar qué mide la escala de Norton, es necesario explicar antes algunos aspectos esenciales al respecto. Como punto de partida, hay que decir que se creó en torno a 1960 en Estados Unidos, con el objetivo de analizar el riesgo del desarrollo de una úlcera por presión. Desde entonces, se emplea para valorar a pacientes geriátricos encamados durante un largo tiempo. También para evaluar a los que están ingresados en una unidad hospitalaria y a los pacientes crónicos.
¿Cuáles son los criterios que se emplean para realizar la clasificación del paciente?
El profesional de enfermería clasificará a cada paciente en base a cinco aspectos esenciales:
- Condición física: puede ser muy mala, regular, intermedia o buena. Se tienen en cuenta aspectos, como el número de comidas y la ingesta de líquidos. También se analiza la temperatura y el nivel de hidratación. Como variable, se incluye el estado de la piel. Deben detectarse las anomalías específicas y su origen concreto.
- Estado mental: la peor clasificación es el estado comatoso o estuporoso. Posteriormente, hay otros grados, como confundido, apático o en alerta. La evaluación se lleva a cabo a través de una serie de preguntas para apreciar la capacidad de respuesta del paciente. Se comprueba la respuesta refleja directa. El IMC y sus variaciones inciden en conocer mejor cuál es la evolución de la persona y cómo se adapta al tratamiento.
- La actividad: se clasifica como encamado, sentado, camina con ayuda o ambulante. La observación directa es esencial para concretar este aspecto. También ha de analizarse si el paciente camina sin ayuda o si necesita el apoyo de una persona o ayuda ortopédica.
- La movilidad: la persona puede estar inmóvil o tener una movilidad muy limitada, incluso disminuida. Asimismo, puede tener una movilidad total que permita descartar posibles lesiones.
- La incontinencia: puede tratarse de urinaria y/o fecal, de casos ocasionales o de su inexistencia.
Una valoración similar a la clasificación que se hace con el triaje de pacientes como metodología para la priorización de la atención a los enfermos.
La puntuación de la escala de Norton
La valoración Norton, de cada uno de los factores anteriores, se reparte entre conseguir un punto (la peor situación) y así hasta cuatro puntos (la mejor). Al sumar los resultados, se clasifica al paciente dependiendo de la obtención de la puntuación correspondiente. Puntuación: < 14 puntos indica riesgo de úlceras por presión.
Las excepciones de la escala de Braden y Norton
Existen situaciones especiales a considerar en la escala de Norton ya que aumentan el riesgo de desarrollo de úlceras por presión:
- Procesos quirúrgicos largos
- Alteraciones neurológicas (lesiones medulares)
- Sometidos a técnicas especiales (circulación extracorpórea, hipotermia)
- Sometidos a fármacos vasopresores
- Personas ancianas
- Enfermo terminal
¿Quién estipula las características de la medición?
INGESA realiza, cada cierto tiempo, una revisión de la escala y la envía a los centros hospitalarios. Es decir, el procedimiento es el mismo para todos los profesionales de la sanidad. Es imprescindible subrayar que la eficacia de la escala es de un 70 %. Prevenir la aparición de las úlceras, o detectar su presencia, ayuda a evitar su desarrollo.
¿Cómo debe actuar el profesional tras conocer el resultado obtenido?
El objetivo es evitar las UPPs, especialmente en pacientes que no pueden moverse. Se debe revisar la piel detenidamente, además de repasar el nivel de hidratación y moverlos continuamente. La dieta ha de examinarse periódicamente y comprobar si la persona come con normalidad en su día a día. No obstante, habrá de repetirse la valoración pasado cierto tiempo, para confirmar la positiva evolución.
En conclusión, la presente escala es de gran ayuda para poder garantizar la calidad de vida de los pacientes. La escala de Norton es siempre sinónimo de eficacia y de poder adelantarse a las lesiones ya mencionadas. En menos de 20 minutos es posible puntuar a cada paciente y elegir los tratamientos más eficaces para solucionar el problema. No en vano, tras varias décadas en funcionamiento, sigue siendo tan eficaz como cuando se creó. Basta con repasar la información anterior para confirmar por qué es una opción infalible para los sanitarios. Todo sea por preservar mejor la calidad de vida del paciente.



